Desde hoy mi vida cambió ya estaba guardando

Por Alfredo Cernadas
Siempre es buena noticia saber, especialmente en escultura y para los amantes de animales, que Vivianne Duchini está exhibiendo su última producción. Especialmente en estos momentos, ya que su obra incluye nuevos modelos.
A sus justamente famosos caballos y perros ha agregado chitas, rinocerontes, jirafas, avestruces, leones, panteras y antílopes, los que vio en un viaje a Sudáfrica. Lo que distingue la obra de Vivianne Duchini, no es la anatomía perfecta de sus animales, especialmente caballos y perros, con quienes se ha relacionado a través de los años.
Esta artista va más allá de eso, sus animales tienen alma, un alma que les es conferida a través del amor completamente sincero que siente por ellos, el cual es obviamente devuelto recíprocamente. El arte de Duchini está esta a la par con los mejores “animaliers”: Captura los movimientos como un fotógrafo, y agrega un toque muy personal, moderno en la manera en que trata la textura, que está del lado rugoso más que de la impecable y suave perfección desplegada por sus colegas.
La pura belleza de sus esculturas está aumentada por la gracia y la fuerza de cada pieza. También la alegre manera en que se relacionan los animales entre sí, como amigos o como madre y potrillo. La ternura que nos transmiten, nos derrite verdaderamente el corazón pero nunca ésta es linda. Su belleza va más allá del hecho de ser decorativos. Aunque los son de todas maneras. La misma admiración nace de los animales salvajes, cuyos particulares, (para ella) nuevos trazos no poseen secreto alguno para ésta artista.
La gracia o la elegancia de las chitas, la alerta mirada fija de una leona, un león despatarrado bajo el caluroso sol Africano. La inquisidora jirafa, delicados antílopes, pesados rinocerontes, avestruces arrogantes, son retratados en movimiento de una manera única.
Pero mis dos obras preferida son Serengetti y Safari, los dos perros de bronce que custodian la puerta de la galería. No solo capturan la atención de los pasantes. Sino que son inevitablemente olfateados por los perros curiosos cada vez que pasan por la entrada de la galería. Un “must”.