viniciusPodríamos decir que su vida gira alrededor de los animales, especialmente los caballos. Vivianne Duchini tiene siempre un mismo objetivo: Mejorar. Que la última obra sea mejor que la anterior. Altamente exigente, su arte figurativo plasma una personalidad detallista.

Al llegar la encontramos –literalmente– con las manos en la masa. Era una tarde de frío polar en la ciudad de Buenos Aires pero al entrar a su atelier sentimos un calor acogedor que nos dio una perfecta bienvenida. Vivianne nos cuenta que se mudó en enero, y que no perdió el tiempo para armar su espacio de trabajo. Convirtió el garage de la casa en su nuevo taller, con mucha luz, para tener un lugar propio. En el barrio de Martínez, donde la tranquilidad reina en cada esquina, todas las tardes camina por la zona del río con sus perritas, bajo llovizna o con sol, nada cambia su rutina. Lo mismo sucede cada mañana, excepto los lunes cuando el club está cerrado y sale a montar. No hay excusas para su pasión.
Su fanatismo por los animales se ve reflejado en cada rincón. Hay esculturas, cuadros, objetos, dibujos y libros, en su gran mayoría relacionados al arte y a los animales. En su lugar de trabajo hay de todo, pero con cierto orden…
“Los días vuelan. Cuando no estoy trabajando en la modelación en cera es porque estoy en la fundición Buchhass, donde termino todos los bronces…”, explica Duchini. Es una privilegiada, porque es una de las pocas artistas a quien le permiten ir a terminar su obra en la fundición (hace 20 años que va al mismo lugar). No le gusta la idea de dejar el toque final en manos de otros y así “te aseguras de que la pieza se termine como uno quiere”.
Durante la charla se nota que tiene cierta timidez frente a la cámara. Se anima a preguntar si vamos a sacarle muchas fotos. Pero cuando nos convida con una café (fue como agua en el desierto con tanto frío) de a poco se va relajando.
Con espátula en mano, Vivianne nos cuenta que generalmente trabaja parada cerca de la ventana porque tiene buena luz. Entibia la cera sobre un radiador (en verano, al sol) porque modela con el material a una determinada temperatura que lo ablanda , “en una hornalla con mis espátulas y herramientas de metal que caliento al fuego, voy dando la forma de la escultura”.
¿Tiene un soporte preferido para trabajar?
Yo trabajo modelando con cera y bronce directo para después fundirla en bronce. Empecé modelando con arcilla y después siempre lo pasaba a yeso, a cemento, a resina o acrílico…. Hasta que cada vez lo hacía parecer más al bronce hasta que me di cuenta que es el material que mejor se adaptaba a lo que yo hago. Es un material noble, caro pero vale la pena el esfuerzo para fundir mis piezas. Así fui cambiando el proceso hasta que terminé trabajando directo con la cera que es el material que me encanta para modelar. Somos pocos los que trabajamos con la cera directa porque el original se pierde… Puede ser un trabajo sucio con un proceso complejo en donde se arriesga mucho la primera pieza, porque no hay mucho margen de error.
¿Recuerda su primera obra?
Sí, por supuesto. Yo tenía un boxer cuando era chica y en esta mini escultura junté mi pasión por los caballos y mi mascota de aquel entonces. La hice cuando yo iba a clases de cerámica y creo que tenía nueve años.
Desde siempre…
De chiquita ya modelaba caballos en plastilina. Como le gustaba dibujar caballos todo el día, a sus cinco años la madre la mandó a un taller de cerámica, después comenzó un taller de pintura y siguió con su vocación hasta estudiar Bellas Artes. Pero hay una constante en su trabajo: el foco en los animales, especialmente los caballos.
¿Por qué le apasionan los animales? ¿Qué le atrae de ellos?
Tenía una amiga que le gustaban los caballos y creo que ella ayudó a que descubriera ese mundo. Desde mi más lejana infancia nosotros íbamos mucho de vacaciones al campo y a Punta del Este, pero yo en lugar de querer ir a la playa siempre insistía en ir al Jaguel, donde alquilan caballos, y montaba dos o tres horas por día. Son tan fieles, te siguen, son compañeros y te devuelven –a veces– mejor que los humanos. Siempre están agradecidos, creo que no están contaminados. Son muy inteligentes. Se puede generar una relación de simbiosis muy especial.
Además, mi marido es profesional de salto, o sea que en mi vida es casi todo hípico.
¿Cuál es su lugar de inspiración? ¿Ayuda el contacto cercano que tiene con ellos?
Sí, esa es una verdadera fuente de inspiración más allá de que lo hago por placer. Al igual que los perros, el caballo es un animal que uno humaniza. Al entrar en contacto con el hombre se hacen entender, cuando tienen frío no quieren ir debajo de la lluvia, se asustan de esto o lo otro, claramente cada uno tiene su personalidad. Y uno en las esculturas trata de trasmitir todos esos gestos. Uno al verlos detenidamente logra ponerle todos esos sentimientos. Los vivo.
Algunos críticos la bautizaron como animalista; y no están errados con esa definición. Vivianne Duchini tiene un grado de sensibilidad para poder captar la esencia de los caballos. “Hacer un par de viajes a África y Oriente me ayudó a comenzar con otros animales, pero los caballos son mi pasión de toda la vida. De hecho la próxima muestra, que será en marzo del año que viene en Galería Alvear de Zurbarán, va a ser solo de caballos”.
Si es que alguna vez se sabe, ¿cuándo siente que la obra está terminada?
Ahora, después de tanto tiempo de oficio, lo siento… si la sigo, la termino pasando. Digo ya está, y no la toco más. A veces me pasa que me encapricho con una parte y la trabajo hasta sentir que la logré; porque soy insistente. Si te excedes, muchas veces metes la pata. Aprendí a estar segura de mi misma. El proceso hasta finalizar una obra puede variar por el grado de inspiración del momento, aunque el tiempo de fundición es básico y no se puede acelerar.
Hice tantos caballos en mi vida que no quiero caer en la repetición de siempre lo mismo. El caballo es un animal súper estético pero no todas las posiciones lo son, entonces a veces la escultura parece irreal.
¿Improvisa?
Lo tengo visualizado. Yo saco muchas fotos y los observo durante mucho tiempo, pero si uno quiere plasmar en una escultura un movimiento, a veces no queda estético. Pero hay veces que improviso porque me surge naturalmente, después chequeo con material. Al ser tan figurativo, hay veces que es necesario tener una referencia porque quiero tener todas las perspectivas.

Participó de un sinfín de muestras, pero su verdadera meta es mejorarse sin mirar al de al lado. Siempre apunta a mejorar y progresar, seguir por más. Detallista y meticulosa, Vivianne vive a los caballos desde las entrañas.
A FEELING FOR HORSES
We could say her life revolves around animals, especially horses. Vivianne Duchini has a goal in mind: to improve. She wants her latest piece to be better than the one before. Very demanding, her figurative art expresses a personality keen on detail.
As we got to her place we literally found her with her hands in the dough. It was a freezing cold afternoon in the city of Buenos Aires, but as we walked in her workshop we felt warm: we were received with a perfect welcome. Vivianne told us she moved in January and that she was quick to put together her working space. She converted the garage into an atelier, with enough light, to have her own private spot. Located in the Martínez area, where you breathe peace in every corner, she takes a stroll every afternoon along the river with her small dogs, under the rain or in the sun, never changing her routine. Every morning, except for Monday when the club is closed; then she goes riding. There’s no excuse for her passion.
Her love of animals is reflected in every corner. There are sculptures, paintings, objects, drawings and books, mostly related to art and animals. There’s loads of stuff in her working area, but everything quite in place.
“Time flies. When I’m not modelling wax it’s because I’m at the Buchhass foundry, where I finish my bronzes…” says Duchini. She is privileged to be one of the few artists allowed to wrap up her work at the foundry (she’s been going to that same place for 20 years). She doesn’t like the idea of leaving the final touches to others and she adds: “You make sure the piece is finished the way you want it”.
As we carry on our conversation it is clear to see that she is camera-shy. She asks if we are going to take many pictures. She offered us coffee (it felt like water in the desert with so much cold) and then she seemed to unwind. Spatula in hand, Vivianne tells us she normally works standing near the window because she has good light. She warms the wax over a radiator (in the summer, in the sun) as she needs modelling material to reach a certain temperature to become soft, “Over the stove rings I heat up my spatulas and metal tools and I shape the sculptures”.
I model wax and bronze, then I melt bronze. I started out modelling clay and then gypsum, cement, resin or acrylic…. I made it look like bronze all the time so I realized it’s the material that adapts better to what I do. It’s a noble material, it’s expensive but it’s worth it when you have to melt down the pieces. So I changed the process and finally I worked directly with wax, which I love modelling. Only a few of us work with wax straight away because the original is lost…. It might be a dirty job; a complex process where the first piece is at risk, because there’s not much room for error.
Do you remember your first work?
Yes, of course. I had a boxer when I was a child and in this mini-sculpture I have set down mi passion for horses and for my pet of those days. I made it when I was going to pottery classes and I think I was nine.
Way back…
As a child she modelled plasticine horses. She had a constant penchant for drawing horses, and at five her mother sent her to a pottery workshop, then to painting; finally following her call she studied Fine Arts. But one thing is present in her work: animals, especially horses.
Why are so passionate about horses? What is so attractive about them?
I had a friend who liked horses and I believe she introduced me into that world. Since my early childhood we used to go to the country and to Punta del Este on vacations, but I insisted on going to El Jaguel rather than going to the beach, and I rode three hours a day. They are so loyal, they are good company and sometimes you receive more from then than from humans. They’re always grateful, unspoiled. They’re very intelligent. A very special symbiotic relationship can be built.
And my husband is a professional show-jumper, so everything around my life is equestrian.
Where do you to find inspiration? Does close contact with them help?
Yes, that is a true source of inspiration, even though I do it for pleasure. As with dogs, horses humanize. In contact with man they manage to make themselves understood; if it’s cold they won’t go in the rain; they are scared of certain things; they clearly have their own personality. In sculpture you try to set down all these traits. When you watch them you can read all these feelings. I can live them.
Some reviewers called her an animalist and it’s not a wrong definition. Vivianne Duchini bears a level of sensitivity that captures the essence of the horse. “A couple of journeys to Africa and the Orient helped me concentrate on other animals, but horses are my true passion. In fact my next exhibition in March next year at Galería Alvear de Zurbarán will be only horses”.
If you really get to know it, when do you feel a piece is finished?
Now, and after a long time working, I feel it…if I insist on it, I get passed it.
I say to myself, it’s ready and I won’t touch it any more. Sometimes I feel an urge to continue working with a certain part of the piece, and then I carry on until I feel I have made it; I like to insist. Sometimes if you over-insist you spoil it. I’ve become more self-assured. The process until a piece is finished can vary according to the degree of inspiration at the time, but the melting process is key and cannot be hurried.
I’ve made so many horses in my life that I don’t want to be repetitive. The horse is a very aesthetic animal but not in every pose, so sometimes the sculpture can look unreal.
Do you improvise?
I have it visualized. I take a lot of pictures and I watch a horse for a very long time, but if you want to set down movement in a sculpture, it might not look aesthetic. Sometimes I improvise because it comes out naturally, then I check with the material I have. Its´such a figurative art that you need a reference; you need to have every perspective.

She participated in numerous exhibitions but her true goal is to get better without looking sideways. She is determined to improve and make progress; she’s going for more. Meticulous and fond of detail, Vivianne lives horses from her guts.

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